
Con la amargura en la espalda vuelvo derrotado a un edén de rabia, de angustias. Pensar que alguna vez bajo imágenes distorsionadas extrañe tu huida, mi desdicha es la que aclama, se degenera. Convulsiones musculares no permiten una libre imaginación, estás ahí, sobre mi cuello, ocultando risas y un ademán: el de irte sin saber como hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario