02 marzo, 2009



Con la amargura en la espalda vuelvo derrotado a un edén de rabia, de angustias. Pensar que alguna vez bajo imágenes distorsionadas extrañe tu huida, mi desdicha es la que aclama, se degenera. Convulsiones musculares no permiten una libre imaginación, estás ahí, sobre mi cuello, ocultando risas y un ademán: el de irte sin saber como hacerlo. Que nadie se haga problema, bajo la tierra me recuesto, me cubre la lluvia en perfecta concordancia con el tiempo, con su frío, el mío. Me quebré el cuerpo a la mitad, anduve mirando el suelo eternamente, nada va a impedir esta oscuridad. Toco el centro de la tierra…arde.

No hay comentarios: