20 enero, 2009



Los recuerdos suelen

contarte mentiras
Se amoldan al viento
amañan la historia
por aquí se encogen
por allá se estiran
se tiñen de gloria
se bañan en lodo
se endulzan, se amargan
a nuestro acomodo
según nos convenga
porque antes que nada
y a pesar de todo
hay que sobrevivir

Recuerdos que volaron lejos o que los armarios encierran;
cuando está por cambiar el tiempo,

como las heridas de guerra vuelven a dolernos de nuevo.

Los recuerdos tienen

un perfume frágil
que les acompaña
por toda la vida
y tatuado a fuego
llevan en la frente
un día cualquiera
un nombre corriente
con el que caminan
con paso doliente
arriba y abajo
húmedas aceras
canturreando siempre
la misma canción

Y por más que tiempos felices saquen a
pasear de la mano,los recuerdos suelen
ser tristes

hijos, como son, del pasado, de aquello que fue
y ya no existe.


Pero los recuerdos

desnudos de adornos
limpios de nostalgias
cuando solo queda
la memoria pura
el olor sin rostro
el color sin nombre
sin encarnadura
son el esqueleto
sobre el que construimos
todo lo que somos
aquello que fuimos
y lo que quisimos
y no pudo ser

Después, inflexible, el olvido irá carcomiendo la historia;
y aquellos que nos han querido
restaurarán nuestra memoria a su gusto y a su medida
con recuerdos
de sus vidas.


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